Pues si, tenía que ser...
No llega nadie, ¿verdad?, le pregunté mientras miraba a la puerta de la recámara. Todo hundido en sombras, y sólo la luz se filtraba por la ventana junto a la cama. La lluvia, afuera, repiqueteaba en el cristal y Portishead sonaba en la mac del otro cuarto. Él me besaba lentamente la espalda, deteniéndose en los puntos donde yo dejaba escapar un suspiro. Pensaba que nunca lo había hecho mientras llovía afuera, pero ahora no sé si eso fuera imposible. Pensaba que no lo había hecho mientras sonaba Mysterons, pero que además no lo hacía desde hace meses. Me sentía dentro de una burbuja que no permitía pensar en otra cosa más que lo que estaba pasando en su cama. Una cama alta, destendida y llena de ropa de días anteriores. Yo aún tenía las calcetas de rayitas azules y blancas y la camiseta de judas priest que me había regalado mi exnovio la navidad pasada. Ahora no me besaba la espalda, sino que lamía mi vientre y jugueteaba con el piercing del ombligo. Me reía mientras sostenía sus manos, que tocaban mis senos cuando su boca bajaba hasta mi sexo. Y ya no quería mirar la oscuridad, sólo sentirla inundarme, mientras pequeños escalofríos estremecían mi cuerpo y el sudor salía por mis poros. Cuando abrí los ojos, mientras mordía mis dedos, lo vi, abajo, cálido, con los ojos cerrados. Aún lo puedo ver, tan indefenso, tan sencillo, tan él. Cuando él me miró, fue como estar en otra parte, donde lo importante no es que haya sido todo tan rápido, sino la intensidad con que el momento se queda impreso en la memoria. La oscuridad seguía insondable, pero ahora glory box resonaba no sólo en la recámara, sino en mi piel, en mi memoria.
Dejé que la sangre recorriera mi barbillapermití que el sabor me llenara la bocay que al escurrir,goteara sobre mi camisetaCerré los ojossentía palitante la comisura derecha de los labiosel puño izquierdo me cosquilleabael dedo medio de la mano derecha me colgaba inerteMe recosté sobre las rocas,no pensaba,solo percibía el sonido del viento colándose entre las hojas de las "Malas Mujeres"la sangre me sabía caliente, espesa, pegajosay mientras seguía saliendo de la herida, se tornaba más oscura.Abrí los ojos, y la luz del sol me lastimó.Miré como en la pared se veía la mancha de mi puño estampadasangre y un poco de piel adherida al concretocuando abrí el puño, me llevé la mano al rostrola nariz chueca y mojadano sólo la boca estaba rotatambién mi nariz de 20 mil pesos en un hospital de la Roma.Sonreí, sonreí con una sonrisa grande, con los dientes impresos en rojo.Me senté sobre la lava ya ahora endurecida, petrificada, oscura, y miré mis manos, una con los nudillos abiertos, raspadosla otra con el dedo quebradoSonreívolví a percibir el viento sobre el rostro coloradome relamí los labiosy volví a recostarmesintiendo como el calor de la primavera me envolvía
Si, fashionista en depresión.
Todo sale mal.
Cero amigas.
Cero compromisos.
Cero galán.
Y además una talla más de ropa.
Mal, muy mal.
¿Pero a alguien le importa?