He recordado tu aroma. Es cálido, constante y suave. LLega a mi como en oleadas. Siento como tus poros exhudan ese olor tan característico.
A veces, cuando te toco, el olor se queda impregnado en mis dedos y puedo llegar a mi casa y aspirar tu fragancia. De ese modo me viene a la mente tu rostro, tu cuerpo, tu piel, tu sexo. Ese sexo tan propio, tan intenso que se ha convertido en mío. Cierro los ojos y puedo ver como si el aroma, que despiden mis dedos, te formara de bruma, casi intocable y tan etereo, sin embargo real y sólido si veo tu silueta de reojo.
Cuando me toco con esos dedos llenos de ti, puedo visualizar como se entremezclan nuestros olores en mi interior. Como poco a poco nuestras fragancias se funden formando un perfume más penetrante, que me hace pensar cuanto te amo y cuanto deseo estar a tu lado.