Dejé que la sangre recorriera mi barbilla
permití que el sabor me llenara la boca
y que al escurrir,
goteara sobre mi camiseta
Cerré los ojos
sentía palitante la comisura derecha de los labios
el puño izquierdo me cosquilleaba
el dedo medio de la mano derecha me colgaba inerte
Me recosté sobre las rocas,
no pensaba,
solo percibía el sonido del viento colándose entre las hojas de las "Malas Mujeres"
la sangre me sabía caliente, espesa, pegajosa
y mientras seguía saliendo de la herida, se tornaba más oscura.
Abrí los ojos, y la luz del sol me lastimó.
Miré como en la pared se veía la mancha de mi puño estampada
sangre y un poco de piel adherida al concreto
cuando abrí el puño, me llevé la mano al rostro
la nariz chueca y mojada
no sólo la boca estaba rota
también mi nariz de 20 mil pesos en un hospital de la Roma.
Sonreí, sonreí con una sonrisa grande, con los dientes impresos en rojo.
Me senté sobre la lava ya ahora endurecida, petrificada, oscura,
y miré mis manos, una con los nudillos abiertos, raspados
la otra con el dedo quebrado
Sonreí
volví a percibir el viento sobre el rostro colorado
me relamí los labios
y volví a recostarme
sintiendo como el calor de la primavera me envolvía
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