viernes

Diciembre 30, 2005

Ayer fui al Big Red en Polanco. Cuando llegué ahí, estaba medio vacío. Me acerqué a la barra y pedí un vodka&tonic que a últimas fechas es lo que me gusta beber. Prendí un cigarro y comencé a desmenuzar algunas ideas que andaban rondando en mi mente. No me había fijado en el tío que estaba a mi lado, pero cuando apagué el cigarro en el cenicero frente a él, me quedé como idiota. ( Es alto, blanco, de cabello ondulado, castaño. Unos ojos super tiernos y una linda sonrisa. Delgado, de brazos y trasero bastante cute.) Sólo saqué el humo como si fuera toro de caricaturas y me volteé hacia mi trago. Supongo que me sonrojé bastante, pues cuando comenzó a hablarme, no lo podía mirar a los ojos. Después de que la sangre dejó de acumularse en mis mejillas y el corazón aminoró su ritmo, pude entender lo que me decía: "tu celular está sonando, no?". Ja. ¡Que boba! Gracias, le solté con mi tonito de fresa y abrí mi bolsa. El pinche celular perdido en las profundidades de la misma, pero eso sí, el timbre sonando a todo lo que daba. Después de sacar mi cartera, mi perfume, mis cigarros, mi espejo y demás chunches sobre la barra, lo encontré. Cuando pude abrirlo, ya era llamada perdida. ¡Chale! Obvio que lo dejé afuera y mientras me resignaba a botarlo nuevamente en mi bolsa, comenzó a sonar. Era Deborah. Que onda? le contesté. Estoy como tonta esperándolas. No llego, me contestó ella. El coche se me acaba de parar a tres cuadras del coffee station de la casa. ¡No mames! le dije, ¿y ahora?. Pues no sé, Samantha y Fernanda tenían una pinche reunión en la tienda, me temo que ya valió tu plan Aneika. Hice una cara de frustración total, que se descompuso aún más cuando Deborah rechazó mi ayuda porque "su novio" iba a su rescate. Pus al rato llego, le espeté y colgué el pinche nokia.
Aunque la música era lo bastante fuerte, el barman y el tipo cute escucharon toda mi plática o bastante de la misma, porque me comenzaron a hacer algunos comentarios. El bartender de nombre Rodrigo me pedía que lo esperara y que él me llevaría a mi house al cerrar el bar. Por supuesto que rechacé la propuesta (¡que hueva esperarme!) aunque con una linda sonrisa, lo que me hizo acreedora a otro vodka&tonic y el tipo cute, Gerardo, comenzó una charla bastante x, que prosiguió con una peor acerca del fútbol europeo y de porqué el Barcelona era mejor equipo que el Osasuna. (¡a mi qué diablos puede interesarme el tema, además de que soy pésima en el área deportiva!) Como dos horas transcurrieron y ya el fútbol se había convertido en mi deporte favorito. Gerardo estaba pidiendo un cuarto trago para miguelita, cuando recorde que "el Beatle"* no tenía comida en el plato y que probablemente se estuviera comiendo las plantas. Detuve a Rodrigo antes de que me sirviera el trago y le dije a Gerardo que era "time to go". Cuando iba a sacar mi cartera, me detuvo (¡¡guau!!) y pagó mi cuenta. Me acompañó a pedir mi auto y me pidió mi teléfono. Le di el celular, pues el de la casa nunca se da por un convenio que inventamos en un cumpleaños de Samantha, y me subí a mi auto. Manejé hasta la casa con la nariz dormida por el frio (y el alcohol) y sonriendo, totalmente loser. Cuando llegué a la casa, "el Beatle" estaba dormido junto a un hueso de pollo rostizado que Fernanda le había dado como cena. El cuarto de la Fer, cerrado, con la luz apagada pero el estereo super fuerte (estaba acompañada o bien dormida) y el de Debbie, abierto de par en par completamente limpio y ordenado. Mi recámara, hecha un desmadre, la ropa sobre la cama y el clóset medio cerrado. La laptop oculta bajo los papeles de mi escritorio y la lucecilla del identificador parpadeando. Chale! Había llamado mi jefa. Ni modo.
Comencé a quitar lo que sobraba de mi cama y me puse la pijama. Me lavé los dientes, me limpié la cara y sonó mi móvil. Ja. De nuevo me tardé siglos en contestar, pero alcancé la llamada. Cuando colgué, "el Beatle" ya estaba en mis piernas. Lo abracé y le secreteé mi llamada recibida.


* es mi gato persa color champagne, bueno nuestro gato. Se
llama " el Beatle" porque cuando era bebé, el menso de mi hermano lo
rasuró y le dejó un corte similar al de los beatles en sus inicios, bueno, se
parecía un poco.

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